«El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna»

(Mt 19,29).

Jesús hoy sigue llamando. Quien emprende el camino en el seguimiento de Cristo, encuentra vida en abundancia, poniéndose totalmente a disposición de Dios y de su Reino. La raíz profunda de todo esto es el amor.

No tengamos miedo a salir de nosotros mismos y a ponernos en camino. ¡Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, y encauzar nuestra vida tras las huellas de Jesús, el Maestro Divino, para entregarnos generosamente a los hermanos! Nuestra vida será más rica y más alegre cada día.

La Virgen María, modelo de consagrada, no tuvo miedo a decir su Sí, «fiat», a la llamada del Señor. Ella nos guía en el seguimiento de Cristo.

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