El fin de semana del 22 y 23 de marzo, los Directivos de los Colegios FIC de Argentina, nos reunimos en la Casa Madre para compartir dos jornadas de reflexión. Bajo la guía de expertos en educación, volvimos a profundizar sobre: “El directivo, líder de la escuela católica”. Como familia que comparte un mismo carisma, repensamos la identidad de nuestras escuelas, el fin de las mismas, las características fundamentales de un Directivo, la herencia del mandato fundacional…

El lema del Encuentro fue una expresión del Papa Francisco, incluida en el documento Evangelii Gaudium: “SER PERSONAS-CÁNTAROS PARA DAR DE BEBER A LOS DEMÁS”

Al finalizar, se entregó el Ideario renovado, que ilumina la vida cotidiana de nuestros Institutos, siguiendo las huellas de nuestra Fundadora, la Madre Eufrasia Iaconis.

Seamos agradecidas. Hemos sido llamadas a compartir y vivir este sueño. Hoy la Madre Eufrasia nos convoca y nos guía, nos lidera, nos entusiasma, y está muy feliz (con todas las Hermanas que han compartido su visión y que ahora están con ella), observando desde el cielo, que hacemos una pausa en el camino para repensar y recuperar nuestra unidad e identidad. Para pensar y seguir concretando su ilusión.  Hagamos lo nuestro. Que ella y la Inmaculada harán el resto.


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Les acercamos el texto que resume lo expuesto por la Dra. Graciela Hernández de Lamas en el encuentro, referente a “La escuela de la Madre Eufrasia”.

 

Compartimos también momentos de oración. Juntas elevamos al Señor esta plegaria:

Haz que seamos cántaros de agua,
que den de beber a los demás.

– Jesús Maestro, Tú nos has elegido para ser educadores. Ayúdanos a cumplir esta noble misión con generosidad y alegría.

– Jesús Maestro, Tú nos has permitido ser profesionales, compartir algo de la verdad de este hermoso universo que habitamos. Ayúdanos a ser servidores de la verdad con nuestras enseñanzas.

– Jesús Maestro, Tú conoces las comunidades a las que pertenecemos. Míralas con misericordia y ayúdanos a nosotros a ser instrumentos de unidad, alegría y paz entre todas las personas que trabajan en nuestras escuelas.

– Jesús Maestro, Tú nos has encomendado un carisma: contemplar a la Inmaculada y ser su presencia viva en nuestras comunidades educativas. Danos esta gracia, asemejarnos a Ella cada vez más.

– Jesús Maestro, nos has llamado, también, a servir a nuestros colegas y a nuestros alumnos en una función directiva. Ayúdanos a no olvidar nunca que todo cargo es un servicio y que sólo en ti está la fecundidad de cualquier obra.

– Jesús Maestro, danos tu sabiduría, tu amor infinito y esa gozosa paz de tu Sagrado Corazón, para que podamos un día presentarnos ante ti con el corazón lleno de nombres, lleno de las personas a las que, ayudados por tu gracia, les hemos podido dar de  beber.