Comunida Immacolata Concezione. Milán, Italia
Del 10 al 15 de mayo, la Madre General realizó una visita fraterna y pastoral a la comunidad de Milán, compartiendo hermosos momentos con las Hermanas, los Colaboradores y la comunidad educativa.
Durante la tarde inicial de la visita, compartimos un momento de adoración eucarística y oración junto a los Colaboradores FIC, quienes se encontraban realizando el retiro espiritual en preparación para la renovación de la Promesa. en la celebración del Domingo del Buen Pastor, en la Eucaristía presidida por el Padre Simón Pate, los Colaboradores Mateo, Mary, María, Franca y Robert —este último participando de manera virtual desde Bélgica— renovaron solemnemente su Promesa. Luego, se compartió un almuerzo fraterno con los Colaboradores y sus familias, en el que también participaron el sacerdote celebrante y el Capellán, Padre Michele. Por la tarde, la jornada concluyó con un momento de adoración de acción de gracias y el rezo del Santo Rosario.
El martes 13 de mayo, se realizó un emotivo encuentro en el patio del colegio, donde los alumnos dieron una cálida bienvenida a la Madre General, ofreciéndole un obsequio como gesto de cariño. La Hermana Mabel saludó a los niños y respondió con sencillez y cercanía a las preguntas que ellos le formularon. El encuentro concluyó con un canto a la Virgen, preparado por los alumnos.
Posteriormente, se visitó el huerto escolar, un espacio educativo donde los niños, acompañados por Mateo, realizan actividades vinculadas al cuidado de la tierra y la siembra de verduras.
Por la tarde, la Hermana Mabel y la Hermana María Laura peregrinaron al Santuario de Santa Maria delle Grazie, elevando sus oraciones por el próximo Capítulo General y por todas las Hermanas de la Congregación.












Finalmente, el jueves 15 de mayo, se celebró la Santa Misa en la comunidad, presidida por Don Matteo Baraldi, párroco del Buon Pastore y San Matteo. Al concluir la Eucaristía, el sacerdote administró el Sacramento de la Unción de los Enfermos a todas las Hermanas y bendijo la tierra que será llevada a Buenos Aires para ser depositada en la tumba de la Madre Eufrasia, como signo de comunión, memoria agradecida y continuidad del carisma.
La visita de la Madre General fue un tiempo de gracia y fortalecimiento espiritual para la comunidad de Milán, marcado por la cercanía fraterna, la oración compartida y la renovación del compromiso con la misión confiada por la Iglesia.