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Comunidad Sta. María de Guadalupe. México

El 28 de septiembre peregrinamos con un grupo de catequistas al templo de San José Sánchez Del Río en Sahuayo, donde visitamos la tumba de San Joselito,  así lo nombran sus compatriotas.

Este joven murió mártir en la guerra Cristera desatada en México, en 1926.

Llevamos muchas intenciones y pedimos especialmente que surjan muchas vocaciones, que muchos jóvenes se animen como él a dar su vida por Cristo.

Fue un momento muy hermoso, se respiraba en el pueblo un aire lleno de la presencia de Dios. Visitamos un pequeño museo y el cementerio ubicado en el subsuelo de la parroquia del Sagrado Corazón, donde estuvieron los restos mortales del Santo durante 51 años. Volvimos todas renovadas en la Gracia de Dios con el ejemplo de vida y santidad de este santo.

Antes de ser ejecutado, San Joselito escribió esta carta a su mamá:

“Mi querida mamá: Fui hecho prisionero en combate en este día. Creo que en los momentos actuales voy a morir, pero no importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte, que es lo que me mortifica; antes diles a mis hermanos que sigan el ejemplo que les dejó su hermano el más chico. Y tú haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre. Salúdame a todos por última vez y tú recibe el corazón de tu hijo que tanto te quiere y verte antes de morir deseaba.”  (Cotija, 6 de febrero de 1928)

Que san Joselito ruegue por nosotros.

 


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