Jesús, en su vida terrena, estableció una especial relación con algunos de sus discípulos invitándolos no sólo a acoger el Reino de Dios, sino a poner la propia existencia al servicio de esta causa, dejando todo e imitando de cerca su forma de vida.

Éste es el fundamento evangélico  de los votos religiosos: Castidad, Pobreza y Obediencia.

 

votosx

 

La castidad consagrada, cuando se vive realmente por amor al Reino de los Cielos, libera el corazón del hombre y es signo y estímulo a la caridad y manantial especial de fecundidad espiritual en el mundo.”

(Constituciones 21)

 

 

 

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Inspirándonos en María, la primera entre los humildes y pobres del Señor, las Hijas de la Inmaculada Concepción viviremos con particular empeño el voto de pobreza, abrazada voluntariamente para ponernos al seguimiento de Cristo.”

(Constituciones 23)

 

 

voto obediencia

 

Con la obediencia, las Hijas de la Inmaculada Concepción ofrecemos a Dios nuestra voluntad como sacrificio de nosotras mismas, uniéndonos así de manera más sólida y segura a la voluntad salvífica de Dios.”

(Constituciones 31)