La presencia particular de María en las casas de las
Hijas de la Inmaculada Concepción,
dará a nuestra vida comunitaria la paz serena y activa de Nazaret,
la solicitud fraterna de la Visitación, el sentido familiar de Caná,
la unidad y armonía de espíritu del Cenáculo.”

(Constituciones 61)

Cada una de nosotras se comprometerá a formar comunidad…
Nuestra comunión de vida debe ser un testimonio para la humanidad,
a la cual podremos decir:
Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él.”

(Constituciones 57)